divendres, 19 de desembre de 2008

Espai, temps

"L’espai és com les dones: obtús i impenetrable. El temps, el pas del temps, és dolorós. Suposant que existeixin optimistes i pessimistes absoluts –les coses absolutes només existeixen en el pensament–, els primers deuen sentir i sentir-se prevalentment en l’espai; els segons, en el temps. La joia dels primers –il·lusòria– deu ésser el comptaquilòmetres, i la tristesa –real– dels segons deu ésser el rellotge."

O bé:

"La gent vella parla sempre de la consciència –del pes de la consciència, dels pesos de la consciència. Em pregunto si la consciència pot esdevenir una malaltia. En el cas d’algun home anormal, potser sí. En l’home equilibrat, ple de salut, de reflexos normals –la paraula «reflexos» és una paraula nova–, no ho crec pas. Ésser un home normal deu consistir, precisament a tenir una consciència que col·labora en la bona marxa de la salut general."

La veritat és que re-rellegir el Quadern gris, encara que siga en forma de blog, és una de les poques delícies que no es degraden amb el pas del temps... ni de l'espai...

dissabte, 13 de desembre de 2008

Boníssim!

Por una educación pública, laica y de calidad
¡Matemáticas en misa ya!

Rebelión
Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura. Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura. Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas. Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro. Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios. Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada a la iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifestaran su preferencia por la religión o la cultura. Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar. Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno. Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón de sus preferencias religiosas o educativas. Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas. En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación. Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia. Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas. Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos. Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros. Entre tanto, puedes hacer llegar nuestra propuesta educativa a docentes, padres, alumnos, políticos, sindicalistas, medios de comunicación e incluso a las autoridades eclesiásticas. Tal vez así contribuyamos a que se entienda mejor lo que está ocurriendo en relación con la enseñanza de la religión en los centros sostenidos con dinero público.

dijous, 11 de desembre de 2008

Més del mateix (educació i política)

El problema no és de "renovació pedagògica", sinó de voluntat política:

Un problema letal del que apenas se habla
Juan Torres López
El Observador
Hace poco se actualizaron los datos sobre el llamado "abandono escolar prematuro" en nuestro país. Y una vez más volvió a ponerse de relieve que padecemos una enfermedad social que puede traer consecuencias dramáticas.
Según los datos oficiales, el 20% de la población española de edad entre 15 y 19 años no recibe ningún tipo de formación, un porcentaje que está ocho puntos por encima de la media de la Unión Europea.
Esa situación es el resultado de que en nuestro país el volumen de jóvenes que abandonan los estudios es extraordinariamente elevado: el 31% de los jóvenes españoles que tienen entre 18 y 24 años han abandonado prematuramente su formación en el sistema educativo español.
Es un porcentaje impresionante, tres veces más alto que el objetivo que se había propuesto alcanzar la Unión Europeo para 2010 en los Objetivos de Lisboa (el 10%), lo que significa que España no podrá lograrlo ni de lejos.
Nuestra tasa de abandono es la segunda por la cola (después de Portugal que tiene el 36,3%) de la Unión Europea y más del doble que la media comunitaria (14,8%).
Pero ni siquiera eso es lo peor. Lo realmente preocupante es que después de haber mejorado en los últimos años, de nuevo ha vuelto a empeorar, pasando solo de 2006 a 2007 del 29,1% al 31%.
De los 29 países que forman parte de la OCDE, solo México, Turquía, Chile y Luxemburgo tienen tasas de abandono peores que las nuestras.
Se trata de un verdadero desastre nacional que provoca que la formación adquirida por el conjunto de nuestra población sea menor que en otros países para esos tramos de edad. El 80% de los jóvenes europeos de edades comprendidas entre 25 y 34 años tienen educación secundaria completada, equivalente a bachiller o formación profesional. En países como Alemania (84%) o Francia (82%) es incluso mayor, mientras que en España solo el 64% de esos jóvenes tiene dicha formación.
Y para no cansar con demasiados datos terminaré señalando que la situación de Andalucía es mucho peor puesto que el abandono prematuro en esa fase educativa afecta al 37% de los jóvenes. Todo lo que se dice para España se encuentra agravado en nuestro caso
El problema que estas cifras manifiestan es gravísimo para nuestra sociedad y nuestra economía. El progreso social y el avance y la competitividad económicas dependen hoy día de la formación y su carencia es un lastre radical, una falla que no puede llevar sino al progresivo deterioro del equilibrio e incluso de la convivencia social.
El esfuerzo que ha hecho España en los últimos años, principalmente desde 1982, en esta materia ha sido inmenso. Eso es cierto. No hay que olvidar que el franquismo no solo fue un régimen criminal y totalitario en cuanto a las libertades cívicas, sino profundamente atrasado en lo social. Téngase en cuenta que en el tramo de edad que estoy comentando estamos a 13 puntos de diferencia con la media europea en abandono de estudios y carencia de formación pero si se toma el tramo de edad de 55 a 64 años (que es el que mejor coincide con los años del periodo franquista) la diferencia aumenta ¡a 52 puntos!
Venimos de una situación de gran atraso histórico y por eso se precisa un esfuerzo suplementario al realizado por otras naciones. Y se ha hecho un gran esfuerzo, como acabo de decir. Pero lo que me parece hoy día fundamental es ser conscientes de que incluso ese gran esfuerzo es insuficiente a la vista del atraso que aún tenemos, Y, sobre todo, a la vista de que estamos yendo de nuevo hacia atrás.
Y sobre esta situación creo que cabe hacer dos consideraciones fundamentales.
La primera tiene que ver con los recursos. Es imposible avanzar en este campo (y, en consecuencia, garantizar avances subsiguientes en lo social y en lo económico) si no se dedican más medios públicos a la educación y a los servicios sociales.
Desde 1993 se está produciendo una involución en este concepto. Es cierto que aumentan en términos absolutos las partidas de gasto público educativo, pero lo hacen en menor proporción que el PIB, lo que significa que en términos de esfuerzo, no se hace lo que se debería ni en la suficiente medida.
Y para colmo, en muchas comunidades autónomas (como sobre todo Madrid y Valencia) el incremento ya de por sí reducido de las partidas de gasto público educativo se derivan hacia el sector privado, que discrimina a los alumnos, que no respeta los principios de igualdad a la hora de seleccionar alumnos y que, por tanto, solo sirve de forma parcial al objetivo de combatir el fracaso escolar.
Las políticas liberales de los gobiernos basadas en la estabilidad presupuestaria han sido letales para los servicios públicos. Han ahorrado contribuciones fiscales a los ricos (y nada más que por eso se adoptan) pero han descapitalizado a los servicios educativos a los que han de acceder los sectores sociales más desfavorecidos. Y a su costa se ha descapitalizado también a la economía española. ¿Cómo se puede pensar que España podrá progresar al ritmo necesario en los próximos años cuando un tercio de su población carezca de formación secundaria, que en las sociedades del conocimiento es en realidad puramente básica?
Otra consideración que me parece fundamental subrayar es que no solo hacen falta recursos sino una presión social constante para combatir esta lacra.
Según la Encuesta de Transición Educativo-Formativa e Inserción Laboral que publica el Instituto Nacional de Estadística, el 70,39% de los jóvenes que abandonaban la ESO en 2005 lo hacía porque "no quería seguir estudiando", el 8,66% para realizar otros estudios, el 2,19% porque prefería educación para adultos, el 8,10% porque encontró un empleo y el 3,36% por razones económicas. Es decir que 8 de cada diez abandonan simplemente por falta de interés, estímulo y motivación. No ven necesario ni útil estudiar.
Lo que me parece que nos está ocurriendo es que vivimos en una gran farsa. Se nos dice que estamos en la sociedad del conocimiento y del avance científico globales, pero en realidad lo que se incentiva constantemente desde los medios de comunicación y desde las instancias de sociabilidad es el desprecio del estudio y del saber. Por eso ni siquiera se habla de estos problemas, por eso no se combate directamente el abandono escolar incluyéndolo en el primer plano de la agenda política y en primera línea de los presupuestos públicos, por eso no se debate ni se pone sobre la mesa constantemente que estamos conformando una sociedad que tendrá un porcentaje elevadísimo de auténticos analfabetos funcionales y que, por tanto, se está empobreciendo irremisiblemente.
Yo creo que no lo combaten deliberadamente. Porque en el fondo les interesa que se extiendan esas masas de personas desinformadas y malformadas ya que son estos jóvenes que ahora dejan los institutos y los colegios sencillamente porque no quieren seguir estudiando los sumisos de mañana, el tipo de ciudadanos amorfos sobre los que mejor podrán basar su poder de privilegiados. http://www.juantorreslopez.com
Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada (Universidad de Sevilla)

dimarts, 9 de desembre de 2008

BOLONYA I ELS ESTUDIANTS, per Jordi Llovet

No hi ha cosa que mereixi més respecte que el fet que una colla abundosa d'estudiants endegui una mobilització per discutir a fons una qüestió que ni tan sols la classe docent no ha estat capaç de discutir: el procés d'implementació de l'Espai Europeu d'Educació Superior, també conegut com "Pla Bolonya" pel fet que va forjar-se en la més antiga institució universitària d'Europa, l'any 1998.
Com que un servidor és fill del Maig de 1968, es va acostar, al vestíbul de la Universitat de Barcelona, a la taula en què feien el torn informatiu de rigor els representants dels estudiants reformadors i crítics. D'entrada, el que sorprèn és que es tracti d'un col·lectiu molt heterogeni políticament parlant, i amb un respecte escrupolós per les dependències públiques: ja fa dies que dormen en els espais que circumden el rectorat i mengen, a la manera dels Pares de l’Església, aliments que els arriben dels mercats municipals que, en qualsevol cas, s'haurien llançat a les escombraries. De fet, els hauria d'alimentar la mateixa universitat, que sempre és definida com alma mater, és a dir, "mare nutrícia". Tenen força moral; no van esparracats; no són una colla de trinxeraires: són nois i noies a la bella edat que, simplement, no estan d'acord amb certs elements del pla bolonyès, i que desitgen discutir i ser escoltats. Al cap i a la fi, se suposa que els nous plans d'estudis estan concebuts per al seu benefici, i no per al benefici dels poders fàctics i econòmics.
En tota aquesta qüestió hi ha un problema greu, que no ha passat desapercebut als estudiants, però que no ha tret la son a gairebé cap professor de les nostres doctes institucions, que generalment es limiten a veure com la paga mensual de funcionari arriba puntualment als seus comptes corrents: el pla Bolonya no és res més que la concreció, o formalització i legalització d'una fase determinada de la vinculació entre ensenyament universitari i societat neoliberal. No és preocupant, sinó tot el contrari, que l'homologació universitària als països de la Unió pretengui que un estudiant d’enginyeria, de química, d'arquitectura o de medicina pugui aprofitar-se dels avenços que s'han produït en universitats d'altres països del continent; i tampoc significa cap problema, sinó més aviat una solució, que s'intenti que l'empresa privada assoleixi un cert protagonisme en el practicum dels estudiants que, en graduar-se o "masteritzar-se", passaran a ocupar els llocs de treball que ofereixen les institucions, societats i empreses extrauniversitàries.
El problema gran es presenta quan s'entra en el terreny de les Humanitats, que tradicionalment havien estat l'ànima de la vida universitària d'una ciutat: per això no és estrany que les actuals mobilitzacions estiguin protagonitzades, bàsicament, per estudiants d'Història, de Filosofia i, en menor mesura, de les facultats de Filologia, aquestes havent adquirit ja fa temps, amb un cinisme que espanta, la categoria d'escoles tipus Berlitz per a satisfacció de joves amb un horitzó mental (no es pot dir "intel·lectual") que no passa d'aspirar a un secretariat de direcció en qui sap quina empresa privada dedicada a qui sap quina activitat: fabricar mitjons, piruletes, productes de cosmètica i coses així. La realitat, però, és que més de la meitat d'aquests llicenciats acabaran a les aules de secundària, amb una formació limitadíssima: així es multiplica l'analfabetisme funcional a les societats dels nostres dies. Aneu a un estudiant de Filologia Anglesa i pregunteu-li si li interessen Shakespeare, Melville o Jane Austen: us diran que molt poc, o gens; allò que els interessa és de l'ordre de: "The book is on the table" i tota la progressió gramatical que es deriva d'un sintagma tan senzill.
Aquest és el gran problema, i el que resumeix tota la perfídia del Pla Bolonya: la Universitat ja no hi és concebuda com un espai docent en què continua la formació humanística, civil, moral i, si voleu, també específica, que s'enceta a l'ensenyament secundari, sinó com el lloc en què es formen experts en les petiteses més inversemblants, amb el pretext que el mercat demana especialistes, i que els generalistes, o una classe universitària formada globalment - en matèria de llengües clàssiques i modernes, història, filosofia, literatura universal, etcètera - no solament no és necessària, sinó que resulta incòmoda (i perillosa) atesa la fase tremendament degradada del capitalisme que presideix - avui amb la roba apedaçada, és cert - les nostres societats.
Allò greu és considerar que la vida intel·lectual i la vida universitària no tenen res a veure entre si, i que la formació d'una ciutadania educada i culta és una tasca que pot delegar-se perfectament a Internet i a la suma d'elements informatius que es troben en espais del tot exteriors a un veritable procés de recerca del saber -el que se'n deia theoria -: les noves tecnologies han envaït fins i tot les aules d'Humanitats, quan resulta evident que, per ensenyar a pensar i discutir, n'hi ha prou amb la paraula i, com a molt, una pissarra. El que està a punt de morir del tot és allò que proposava un il·lustrat tan significatiu com Francisco Giner: "En vez de considerar a la Universidad como la más alta esfera de la educación cientiífica, podemos representárnosla como el superior instituto de la educación nacional en todos los órdenes de la vida". Davant una universitat encarrilada pel camí contrari, més val proclamar: Delenda est universitas.

[Publicat en El País, 27/11/08]

Jordi Llovet, Catedràtic de Teoria de la Literatura y Literatura Comparada a la Universitat de Barcelona (amb permís explícit de reproducció del text).

dimecres, 3 de desembre de 2008

Pel·lícules de franc

Volia fer-vos un regalet de Nadal. És tracta d’una direcció d’Internet on podreu veure moltes pel•lícules, tant algunes de les quals encara són als cinemes com unes altres més antigues. L’acabe de conéixer i em sembla molt interessant, ara bé, té un inconvenient: cada pel•lícula està oferida per un servidor diferent, però hi ha un servidor que s’anomena Megavídeo i que és el més freqüent, que quan portes 72 minuts s’atura i has d’esperar 52 minuts per a tornar a veure la pel•lícula o pagar. Com que el comptador de minuts va més ràpid, doncs, en realitat és mitja hora només el que s’ha d’esperar per a veure-la acabar. Quan es tracta d’un altre servidor no trabareu cap problema per a veure-la sencera, sense interrupcions.

A més amb això contribuïm a fastidiar als de la SGAE que sempre és un plaer, oi?


http://www.veocine.es/estrenos.html